
El próximo miércoles 6 de noviembre, el catedrático de Historia Antigua, Javier Andreu Pintado, director del diploma de Arqueología de la Universidad de Navarra y de las excavaciones de Santa Criz de Eslava, ofrecerá una conferencia en Pamplona sobre la presencia de romanos y vascones en el territorio navarro bajo el título Vascones y romanos en Navarra. Del mito a la ciencia. La cita tendrá lugar a las 19h, en el Centro Civivox Iturrama (C/Esquiroz 24). El acceso será libre hasta completar aforo.
Este acto surge del existo de público de la charla sobre la misma temática impartida por el ponente el Tudela el pasado día 20 de septiembre y por la petición de muchos interesados para repetirla en Pamplona.
Javier Andreu es presidente de la Sociedad de Estudios Históricos de Navarra. Ha dirigido varios proyectos de investigación, tanto a nivel nacional como internacional, y cuenta con numerosas publicaciones en revistas académicas, sobre todo relacionadas con aspectos institucionales y sociales en las ciudades romanas.
En 2017 asumió la dirección del equipo que ha realizado las diversas campañas de excavación arqueológica en el yacimiento de la ciudad romana de Santa Criz. De esta responsabilidad fue retirado el pasado mes de junio por el Gobierno Navarra que denegó el permiso de excavación a Javier Andreu y su equipo.
Está decisión del Gobierno ha sido objeto de numerosas críticas y de diversas manifestaciones de apoyo a Andreu y su equipo por parte de prestigiosos historiadores navarros como Pedro del Guayo que:
«Lo primero que pensé fue que se trataba de algún tipo de maniobra política o de algo parecido, ya que los argumentos que se dieron por parte del Gobierno de Navarra los vi un tanto exagerados y bastante sorprendentes para cualquiera que sabe un poco de cómo funciona una intervención arqueológica. La Historia es una herencia de todos. El pasado no debe ser manipulado, ocultado, cortado-pegado, para encajar en los diferentes discursos políticos. No debe utilizarse como arma arrojadiza ni como objeto de enfrentamiento. Deberíamos dejar a un lado nuestras diferencias ideológicas y trabajar juntos, o por lo menos sin ponernos zancadillas traicioneras, por el bien de nuestra cultura. Decía Marco Tulio Cicerón que «la vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos». Somos nosotros, ahora, hoy, en este mismo instante, los que tenemos esa gran responsabilidad de recordar a los que ya no están; de recordarles de forma limpia, sincera, sin realizar cualquier clase de Damnatio memoriae; sin dejar que las diferencias ideológicas, las envidias, los celos, las pataletas o los intereses personales, afecten a esta tan grande e importante tarea que nos toca llevar a cabo.»
