Artículo de José Luis Pérez Lizar y Eduardo López-Dóriga publicado en Diario de Navarra el 7 de abril de 2025
Dos jarrones chinos
Recientemente Sociedad Civil Navarra ha reunido en una conferencia bajo el título “Aragón nos adelanta por el centro”, a los expresidentes de Aragón, Javier Lambán, destacadísimo militante de lo que fue el verdadero Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y de Navarra, Miguel Sanz de UPN.
Tras el debate, el vicesecretario general del PSN decía literalmente de este encuentro en sus redes sociales: “¿Quiénes son estos dos? ¿Dos réplicas malas de jarrones chinos?”
Permitan que le expliquemos al vicesecretario quiénes son “estos dos” a los que tan despectivamente tilda de “réplicas malas de jarrones chinos”.
Miguel Sanz es el expresidente de Navarra que más años ocupó este cargo, 15 años en total, desde 1996 hasta 2011. Además, fue alcalde de Corella de 1983 a 1991, y presidente de UPN de 1997 a 2009. Siempre ganó las elecciones y fue elegido democráticamente por los electores navarros.
Javier Lambán también fue alcalde de su ciudad natal, Ejea de los Caballeros, desde 2007 a 2014, presidente de Aragón desde 2015 a 2023, y secretario general del PSOE en Aragón de 2012 hasta este mismo año, cuando le sustituyó la actual ministra portavoz de Pedro Sánchez. Siempre ganó las elecciones, excepto las últimas de 2023, a buen seguro lastrado por los pactos de Sánchez con el secesionismo y la ultraizquierda.
Ambos expresidentes han liderado sus respectivos partidos y sus gobiernos, ganando elecciones, cosa que el vicesecretario aún no puede acreditar. Porque una cosa es ganar elecciones y otra distinta es perderlas, y arrastrarnos a todos por el barro para alcanzar el poder haciendo puzles para formar gobierno.
Mal que le pese al vicesecretario del PSN, Javier Lamban y Miguel Sanz dieron una clase magistral sobre la concordia y la superación de las diferencias para lograr el progreso desde posturas diferentes, pero no enfrentadas, como son la socialdemocracia y el centro-derecha. Ambos defendieron la Transición, como el túnel por el que los españoles logramos salir reconciliados, y definieron la Constitución de 1978 como el marco de convivencia que junto con políticas moderadas y centradas nos ha permitido llegar a los españoles hasta hoy viviendo en democracia y libertad.
Últimamente el vicesecretario y su partido parecen algo alterados. Hace unos días salieron a degüello contra la Plataforma Pro Tren de Alta Velocidad (TAV/AVE) diciendo que es un instrumento politizado contra el Gobierno de Navarra. A buen seguro, no hubiesen sido tan beligerantes de haberse tratado de una plataforma impulsada por sus ahora socios batasunos que fueron especialistas en plataformas “anti todo” contra el progreso de Navarra durante décadas.
De hecho, desde el PSN se ha atacado con saña a los que pretendían promover una ley que impidiera a los terroristas de ETA condenados ejercer como profesores dando clases a nuestro jóvenes, algo que a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad se le antoja como una inmoralidad.
Y ahora cuando una figura destacadísima de lo que fue el PSOE dice que se avergüenza de los pactos de su partido con Bildu, y cuando el presidente más duradero de Navarra aboga por la concordia, va y los tacha de “réplicas malas de jarrones chinos”.
El insulto, la descalificación y los chistes, son la demostración de un notable nerviosismo, pero no son la mejor forma de expresarse de un político responsable. Sin embargo, como dice la frase popular, “No ofende quien quiere, si no quien puede”.
Despreciar de esa forma a dos expresidentes autonómicos, uno de su propio partido, y otro con el que firmaba acuerdos desde su antigua responsabilidad en UGT de Navarra, es muy preocupante. Unos acuerdos que el vicesecretario defendía en su época de sindicalista, contra las críticas de los sindicatos nacionalistas. Parece que ahora no puede soportar que dos expresidentes de este nivel critiquen que los Gobiernos Nacional y Foral se sustenten en nacionalistas, populistas y en los herederos de ETA.
Puede resultar difícil distinguir a primera vista un jarrón chino de una réplica. Pero diferenciar a alguien que simplemente “está metido en la política” con un “buen político” que se preocupa por los intereses de su región y de su país, que es coherente con sus propias ideas y respeta las ideas contrarias, y que deja un legado, es tan fácil como distinguir entre un botijo y jarrón chino.
Tanto Javier Lamban como Miguel Sanz advirtieron en su conferencia, que la sociedad civil y la ciudadanía en general, también tenemos una responsabilidad ineludible respecto al tipo de gobierno que nos representa. Más tarde o más temprano la deberemos ejercer para cambiar las cosas, nuestro futuro, el futuro de nuestros hijos es lo que está en juego.
José Luis Pérez Lizar
Eduardo López-Dóriga Enríquez
Junta Directiva de Sociedad Civil Navarra
www.sociedadcivilnavarra.org

