Tribuna de Eduardo López-Dóriga publicada en Diario de Navarra el 28-03-2025

Aragón nos adelanta por el centro
Aunque en Navarra tengamos unos 30.000 parados, y varias empresas hayan anunciado recientemente su cierre o su traslado a otras comunidades autónomas con regímenes fiscales más favorables, no seamos catastrofistas ni nos lamentemos porque no lleguen inversiones ¿Para qué? Como muy bien nos explicó un avispado parlamentario de Contigo Zurekin, a Navarra no le interesan los 3.000 empleos que generará la mega planta de baterías que se va a instalar en Aragón, porque estamos tan bien, que no tendríamos capacidad para cubrir esos puestos de trabajo.
Algunos agentes crispadores se quejan de que 22 años después de su llegada a Zaragoza (y a Huesca), en Navarra no tengamos ni 1 Km de tren de alta velocidad. Pero no nos preocupemos ni seamos siempre negativos, que podemos esperar otros 22 años hasta que decidamos si el enlace con la Y vasca irá por Vitoria, por Ezkio, por Villarriba o por Villabajo. Y olvidémonos de esos pesados de la Ribera que piden una nueva estación comarcal en las inmediaciones del Hospital Reina Sofía de Tudela, cuando ya tienen una estación estupenda, inaugurada el 16 de mayo de 1861. Se le da una capa de pintura, se añaden las nuevas vías del AVE aumentando la cicatriz urbana que parte la ciudad en dos impidiendo su apertura al Ebro, y ya está. ¿De qué se quejan esos “Riberocentristas”?
La autovía de Madrid ya llega hasta a Soria. Los más de 100 Km hasta el empalme con la autopista AP-15 hacia Pamplona se realizan por una transitadísima carretera en la que hace unas semanas dos camiones chocaron de frente en las inmediaciones de Fitero con el resultado de 4 muertos. Pero no dramaticemos, que el Gobierno de Navarra ya nos ha dicho que va a licitar 5,8 Km de uno de los tramos que nos corresponden y más adelante ya hablaremos de los 12,5 Km restantes en nuestra comunidad. Lo que falte hasta Soria ya lo verán nuestros nietos. No seamos tan impacientes.
A algunos les parecerá poco tener un aeropuerto con solo un par de vuelos diarios a Madrid ¿pero para qué necesitamos más vuelos con las magníficas conexiones que tenemos por tren y por carretera?
Sarcasmos aparte, desgraciadamente aquí tenemos otras preocupaciones como reabrir el debate de la guerra civil y el de la memoria democrática de larga distancia, para enfrentar de nuevo a los bandos que la Transición y la Constitución de 1978 había unido. La prioridad es celebrar los 50 años de la muerte del dictador en su cama y derribar (al más puro estilo talibán) o resignificar, dependiendo del socio del gobierno, un monumento de Pamplona. Resignificar sería algo positivo si sirviera para unirnos, pero resulta perverso cuando lo que se pretende es decretar que en la guerra civil hubo solo malvados en un bando, y solo buenos en el otro. Es decir, hacer exactamente lo mismo que hizo el franquismo, pero cambiando las etiquetas a los bandos para así ganar el relato de la guerra civil 85 años después.
En esa línea, nuestros gobernantes han expulsado a la mitad de la población al otro lado de ese muro que construyó Sánchez, gracias a quien esos malvados “No pasarán”, como dijo a voz en grito guerracivilista su entonces vicepresidenta Teresa Rivera en campaña electoral.
Aquí, en los últimos años las alianzas con los neocomunistas y panvasquistas, supervisadas por los herederos no arrepentidos de la banda asesina, a los que no se aplica la memoria democrática, han marcado el paso al gobierno del PSN. Mientras tanto, nuestros vecinos aragoneses se han decantado por la alternancia en el gobierno entre un verdadero socialdemócrata como Javier Lambán, y un partido de centroderecha como el PP que gobierna ahora con Jorge Azcón al frente. Es mérito de ambos partidos el progreso tan espectacular que Aragón está experimentando, recogiendo una lluvia de inversiones que en Navarra no se producen y que algunos alegremente rechazarían.
En Navarra la colaboración entre socialdemocracia y centroderecha también supuso durante décadas la prosperidad de nuestra tierra con proyectos como Itoiz y el Canal de Navarra, las autovías o la Universidad Pública, pero los sanchistas han preferido dar sepultura al PSN y echarse en brazos de la ultraizquierda, lo que sin duda ha ahuyentado las posibles inversiones. ¿O acaso resulta atractivo convertir Navarra en la avanzadilla del blanqueamiento, aceptando incluso que el asesino de Jesús Ulayar esté en el consejo de administración de una empresa?
El Gobierno de Navarra se ha escorado tanto al carril de la izquierda, incluso rebasando la mediana con grave riesgo de choque frontal, que ha dejado la carretera libre y nos ha adelantado Aragón por el centro con su alternancia constructiva.
Javier Lambán supo anteponer el interés general de su comunidad y el de España, a su militancia socialista, y denunció las concesiones al nacionalismo que hizo Pedro Sánchez, que fue el verdadero responsable de que Lambán a pesar de su buena gestión perdiera las últimas elecciones autonómicas, y que ahora lo ha condenado al ostracismo en su propio partido.
De todo eso habla en su libro “Una emoción política. Memorias de un servicio a Aragón y a España” que va a presentar con Sociedad Civil Navarra el próximo 2 de abril en el Nuevo Casino Principal de Pamplona, en compañía del expresidente de Navarra de UPN, Miguel Sanz, con quien mantiene una excelente relación a pesar de tener ideologías diferentes.
Rompamos los falsos muros que nos quieren separar. Socialdemocracia y centroderecha (regional y nacional) no solo pueden hablar, sino que deben hablar y colaborar para lograr el verdadero progreso. Volvamos al carril del centro antes de chocar de frente con la realidad.
Eduardo López-Dóriga Enríquez
Presidente de Sociedad Civil Navarra
www.sociedadcivilnavarra.org
